Crecí en una familia en la que no había barreras, o al menos no se sentían. La edad, sexo o capacidad eran fronteras invisibles. De hecho creo que esa creencia perdura en la identidad de todos los que formamos parte de ella. He de confesar que a priori puede ser un recurso bastante favorable para avanzar sin limites, sobretodo cuando en realidad crees que no existen.
Y salí del nido, y después de mucho andado me caí del guindo. Resulta que la sociedad que tanto presumía de integración, igualdad, y porras en vinagre... Hablaba demasiado. Como diría una buena amiga : "Mucho li-ri-li y Poco le-re-le".
Al principio intenté mantener la esperanza, creí que algunos podían estar descarriados. Después me refugié y ví que me rodeaba más de lo que pensaba hasta que se me calló el mito. Mi percepción cambio por completo y la verdad comenzó a ser otra. Terminé descubriendo y asumiendo que nos queda mucho por andar. Por suerte mi educación me recordó que redimirme y seguir la corriente solo empeoraría el asunto. Y elegí dejar la huella más próxima a mis creencias. Aunque no fuera fácil.
Me caí, pero decidí levantar mi cabeza y mirar a mi espejo para decirme que solamente yo tenia y debía asumir mi responsabilidad. Esa que me permitiría mostrar al mundo entero, (o al menos de momento, a la parte de mundo que me rodea) que se puede...
Y me lo creí, me regalé una risa, me enseñé a soñar de nuevo. Acaricié mis costumbres para ser más amable conmigo misma. Me llené de paz, de armonía y decidí iluminar mis días y mis noches. Porque solamente así, queriéndome, podría querer, crecer y vivir. Y solamente así podía enseñárselo a otros.
Y descubrí que el autor de esta canción también abrazaba lo que sentía, sin complejos, lejos de la perfección, cerca de lo vulnerable, de lo natural. Lejos de las rendijas por las cuales la gente ataca con los abusos emocionales.
El problema era lo que hacían los demás con la vulnerabilidad ajena. Aprendí que mostrar lo natural de cada emoción era sano y no perjudicial como marcaban los tópicos. Y si, fue dificil poner límites pero... Buah. No veáis la libertad que se siente (y la de amor que sentí después). Y lo duro que fue trabajar en ello, y la satisfacción tan grande que me permitió comprobar como los esfuerzos merecen la pena.
Hay que seguir trabajando, porque somos seres vivos y no paramos de estarlo afortunadamente hasta que todo termina. Luego... ya veremos. Mientras tanto, solo un ápice de sensación de estabilidad nos puede estar engañando. Despierta, viva, me quiero. Y así me verán.
Grabación: 2010
Género: Canto lírico, Pop latino, Balada o "A capella"
Formato: CD, Itunes, Descarga digital
Duración: 4:07
Discográfica: EMI Music
